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Por Alexandra Muñoz http://www.lagaceta.com.ec
2008-07-11
Como H.E. denominaremos a este ecuatoriano, que retorna al país después de cerca de 8 años de ausencia, pues estuvo radicado en España, uno de los tantos compatriotas que un día decidió salir en busca de mejores días para su vida y para los suyos.
Lo encontramos casualmente y lo primero que surgió durante la conversación, fue conocer la causa, por la que había decidido volver al cabo de tantos años, manifestándonos que pese a que contaba con todos sus papeles en regla, había tomado tal determinación, en vista de que en España, las posibilidades de empleo habían disminuido considerablemente y que cada día era más difícil acceder al éste.
Pero al mismo tiempo señaló, que muchos compatriotas se las ingenian para sobrevivir, bajo la consideración de que tampoco su situación podría ser mejor si retornan al Ecuador, país al que dice encontrarlo sumido en una profunda crisis.
Dice que en las conversaciones entre los migrantes, el tema infaltable es la posibilidad de volver, pero que al analizar el panorama de lo que les esperaría en el Ecuador, les hace desistir de dicha idea y que más bien lo que intentan, es la oportunidad de estabilizarse mediante los programas de regularización y reagrupamiento familiar.
Estimaciones efectuadas, sostienen que unos 2 millones 500 mil ecuatorianos, estarían viviendo en el extranjero y que cerca de un millón de personas, vivirían y alivian su pobreza a través de las remesas que reciben de sus familiares.
Sin embargo, en la medida en que logran regularizarse o reagruparse familiarmente, que es el sueño de la mayoría de migrantes, empiezan a pensar en asentarse definitivamente en el exterior y encontrar una serie de mecanismos que les ofrece el sector financiero, por lo que al no tener necesidad de enviar dinero al Ecuador, las remesas podrían disminuir en el futuro.
¿Volver, para qué, o qué ofrecen acá?, dice nuestro entrevistado, que es la pregunta que se hacen los ecuatorianos, ante la posibilidad de retornar a la Patria.
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