España: latinoamericanos dan vida a Madrid en los días de verano Imprimir E-Mail

Gabriela Paz y Miño. Corresponsal en Madrid  -  www.elcomercio.com

La calle Don Ramón de la Cruz es un desierto. Las puertas metálicas de almacenes, restaurantes y bares están cerradas. En la mayoría, los dueños  pegaron letreros que por lo general dicen: “Cerrado por vacaciones”. Se advierte a los clientes que no abrirán  hasta fines de agosto o inicios de septiembre.

El movimiento es escaso, como en cualquier sitio de Madrid en estos días. Pero justo en medio, en el número 79, hay un oasis. El restaurante Cumbres ecuatorianas sí está abierto, como siempre, de 09:00 a 01:00. A Luis Ávila, su administrador, como a muchos latinoamericanos que viven en Madrid, le cuesta sumarse al hábito  de veranear por todo un mes.

“Alguna vez lo hice, pero se pierde mucho si tienes  negocio. La mayoría de ecuatorianos que vivimos en España adoptamos ese hábito en los primeros años. Nos íbamos todo el mes, sin pensar en   nada. Pero luego, nos dimos cuenta  de que se pierde dinero”. Su local siente el bajón de verano sobre todo los fines de semana, cuando la clientela disminuye en un 60%.


Isauro Aliaga, peruano de 42 años, trabajador de la construcción, tampoco tiene idea de pararse. Vino a Madrid hace dos meses y piensa que “en por lo menos dos años” no tomará vacaciones. “En verano es cuando más reformas (obras) se hacen. En estos meses hay más trabajo”. Desde hace dos semanas está concentrado, de 08:00 a 14:00 y de 15:00 a 18:00,  junto a cuatro obreros más, (dos bolivianos, un ecuatoriano y un peruano), en la reparación de un tejado en un edificio central de Madrid. “Es pesado trabajar con el calor, pero hay que hacerlo”.


En una semana, sin horas extras, este obrero peruano puede ganar hasta 1 000 euros (alrededor de USD 1470) . “También trabajo el sábado . Envío dinero a mi país y aquí   pago arriendo”. Ninguno de los compañeros de Aliaga saldrá de vacaciones este  mes. Menos, un mes. “La mayoría  va a Valencia, a visitar a parientes o amigos, pero máximo un fin de semana o un feriado. Yo me quedo”.


El movimiento sobre los andamios y el ruido de la obra es, en esta calle, uno de los pocos signos de vida durante el día. La misma tónica que en todo Madrid.


En la ahora silenciosa estación del metro Alonso Martínez, Julio Chicaiza, un músico quiteño , saca notas de un rondador y controla el sonido con un amplificador. “Para un músico, el verano es la mejor época. Vivo en Madrid, pero me desplazo cada año, en estos meses, a   otros sitios de Europa. El mejor es Suiza. Allí, se aprecia mucho a los  latinoamericanos”.

En Madrid, hay exceso de competencia. “Voy a Plaza España o al metro. Lo mejor para mí es vender discos. Cada uno cuesta 10 euros (casi USD 15)”, sostiene el pichinchano de 42 años.


A pocos metros, en una cafetería al interior de la estación, la colombiana Lucía Londoño sirve un vaso de coca cola con hielo a una turista. “Las cosas no están como para irse un mes. Ahora vienen  muchos jóvenes  a Madrid porque el trabajo en hostelería aumenta. Otros se desplazan al campo, para los trabajos de temporada”.

 
< Anterior   Siguiente >


subir bajar

Otras noticias

 
COMUNIDAD VIRTUAL

CONTACTO
NOTICIAS
VIDEOS
ASESORIA
AYUDA
BLOG
CHAT
EDUCACION


Somos ecuatorianos y ecuatorianas, ciudadanos y ciudadanas del mundo, ejerciendo el derecho a migrar