"Yo siempre he pretendido estudiar para poder tener algo y llegar a ser alguien en la vida", indica el joven, que fue detenido el pasado jueves, cuando celebraba su cumpleaños, y enviado a un centro de reclusión tras comprobar su situación de ilegalidad.
Agrega que su único deseo es "salir de este centro cerrado y poder estar con mi familia, mis amigos y con la gente que me ha ayudado".
Salazar asegura en la carta que nunca, en los seis años que lleva viviendo en Bélgica, ha tenido problemas con la policía e insiste en que sólo aspira a seguir con su vida.
El joven también se ha dirigido por correo a la ministra belga de inmigración, Annemie Turtelboom, según confirmó el portavoz de la Unión belga de Defensa de los Sin Papeles (UDEP), Gerardo Cornejo.
Turtelboom se comprometió el pasado mes de mayo a facilitar la regularización de los indocumentados con "anclaje local duradero", mediante un sistema de puntos que podría beneficiar a Salazar.
El Gobierno belga no consiguió sacar adelante la norma -que tendrá en cuenta si los inmigrantes llevan a cabo trabajo voluntario, cuentan con formación y dominan alguno de los idiomas oficiales, entre otras cosas- antes de las vacaciones parlamentarias, por lo que no se aprobará al menos hasta septiembre.
Su familia y amigos, apoyados por varias ONG, están organizando para el próximo domingo una manifestación delante del centro para protestar por su expulsión.
Ese mismo día, también habrá una celebración religiosa presidida por el cura de una iglesia del barrio bruselense de Saint-Gilles, donde vive Salazar con su familia desde hace seis años.