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http://www.lanacion.com.py -- Madrid. dpa.- Cuando el gobierno español anunció hace cuatro meses su intención de ofrecer a los inmigrantes que se hayan quedado sin trabajo un plan de retorno voluntario a sus países, se habló de que más de un millón de personas podrían estar interesadas en esa iniciativa.
Hace escasamente dos semanas, cuando el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó la medida, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, rebajó esa cifra considerablemente, a 87.000 potenciales beneficiarios. Hoy, el Congreso de los Diputados finalmente convalidó el polémico plan, pero el número de interesados no parece haber aumentado, pese a que la medida superó el trámite parlamentario el mismo día en que se hizo público un nuevo aumento del número de desempleados, a más de 2,6 millones. Hace más de once años que no había tanta gente sin trabajo en España. Entre los afectados hay alrededor de 190.000 inmigrantes de países no pertenecientes a la Unión Europea (UE). Pero muy pocos de estos potenciales beneficiarios del plan de retorno piensan acogerse a él, ya que el incentivo que ofrece el gobierno, que consiste en pagarles de una sola vez el subsidio de desempleo que les corresponda en base a los años trabajados, les parece más que insuficiente. Y el precio a pagar a cambio de rebajar la estadística del desempleo y aligerar las arcas de la Seguridad Social les resulta muy alto, ya que tendrían que renunciar a sus permisos de trabajo y residencia en España y comprometerse a no volver hasta dentro de tres años, sin garantía de que realmente les permitan hacerlo. Aunque sin trabajo, en su mayoría los inmigrantes siguen estando mejor en España, cobrando el subsidio del desempleo ("paro"), que en sus países. “Yo echo de menos muchísimo mi país, pero después de los sacrificios que me costó llegar aquí, tendría que estar muy pero que muy mal para regresar”, dice Lina, una colombiana de 45 años que llegó a Madrid en 1999 tras enviudar en su patria. Su trabajo de camarera lo perdió hace algún tiempo, pero con lo que cobra de subsidio le alcanza para pagar la habitación que comparte con una compatriota y para enviar “algún dinerito” a sus dos hijos, que siguen en Colombia. La deuda que contrajo para poder costear su viaje a España ya la pagó hace tiempo. Además, Lina está segura de conseguir trabajo pronto. “Yo me amaño con todo. Si no consigo nada como camarera, hago limpieza o cuido niños”, relata. Muchos piensan como ella. Y no sólo entre sus 280.000 compatriotas en España. La asociación de inmigrantes ecuatorianos Rumiñahui, que representa al mayor colectivo latinoamericano en el país (unas 420.000 personas, según el padrón), calcula que a sus compatriotas desempelados les corresponderían en promedio unos 7.000 euros (unos 10.000 dólares) si se acogen al plan del gobierno Zapatero. “Eso no cubre, ni de lejos, las necesidades de familias que en muchos casos lo vendieron todo para poder venir a España. Por mucho que la situación económica empeore aquí, siempre será mejor que en Ecuador, al menos a corto plazo”, dijo al respecto la presidenta de Rumiñahui, Dora Aguirre. En el caso de los marroquíes, el mayor colectivo de inmigrantes no europeos en España (casi 650.000 personas), una encuesta revela que más del 80 por ciento de ellos rechaza el plan de retorno del gobierno y que sólo les interesaría si recibieran al menos 20.000 euros (casi 29.000 dólares) por regresar. “Nos preocupa que el plan surja ahora, dando a entender que los inmigrantes son los culpables de la crisis actual”, manifestó el presidente de la Asociación de Trabajadores e Inmigrantes Marroquíes en España (ATIME), Kamal Rahmouni, quien de esta forma expresó el temor de muchos a convertirse en chivos expiatorios del deterioro económico en España. Un deterioro que también sufren los propios inmigrantes, como lo demuestra el brusco descenso de las remesas, que para algunos países son la principal fuente de divisas. En Bolivia, por ejemplo, representan en torno al diez por ciento del Producto Interior Bruto (PIB). Según datos del Banco de España, los inmigrantes residentes en España, entre ellos 240.000 bolivianos, enviaron a sus países de origen 1.774 millones de euros (2.550 millones de dólares) en el primer semestre de este año, un 7,3 por ciento menos que en el mismo periodo de 2007. Esto puede tener graves consecuencias para las economías locales, advierten los expertos. Y el dinero del plan de retorno sería apenas como una gota de agua en el desierto. |