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Olga Imbaquingo, corresponsal en Nueva York -- www.elcomercio.com Manuel Orozco dice que el impacto de la reducción de las remesas en Ecuador responde más a la recesión económica en España, director del Programa de Remesas del Interamerican Dialogue. Es doctor en Ciencias Políticas y profesor en la U. de Georgetown, en Washington.
¿La crisis que afecta a EE.UU. y Europa, pone en riesgo la tendencia del crecimiento de las remesas hacia Latinoamérica? No pone en peligro el aumento del volumen de remesas que se envía a la región. Pasa que se están dando señales de alarma frente a la posibilidad de que si EE.UU. entra en una recesión, esos envíos pueden caer. Al momento, no existen estas indicaciones; los envíos siguen siendo más o menos normales, con la excepción de México y Ecuador. ¿Qué está pasando en estos países?
En términos prácticos hay un ritmo normal de crecimiento con esas dos excepciones. En Ecuador la reducción responde a la recesión en España, pero dada la situación económica de EE.UU. las posibilidades de que la gente tenga más dificultades de enviar dinero son altas. Ahora no se mira una pronunciada caída, más si la economía en los próximos tres meses se pone peor, las consecuencias en cuanto a las remesas serán más visibles. Delgado Travel y el Banco del Austro reportan una disminución de los envíos para Ecuador. ¿En cuánto se proyecta la reducción para este país? Algunas empresas muestran que ha habido caídas en el promedio de envíos; este (el promedio) ha bajado en un 10%, pero no en todas las empresas. Delgado Travel hace transferencias por unos 400 millones al año y un bajón demuestra dos cosas: quizá los ecuatorianos mandan menos y la pérdida de competencia de esta empresa frente a otras. Cuando se habla con los inmigrantes ellos dicen de que están mandando menos o no están enviando... ¿Es así?
Están ahorrando menos. El promedio de ahorro se ha reducido en USD 500. En Nueva York, la media era de USD 2 500 a 3 000 y bajó a 1 800. La reducción de remesas para Latinoamérica, excepto México y Ecuador, es de un 3%. Hay otra realidad: los bancos centrales no reflejan el universo que ha emigrado, sino al total de las empresas que reportan envíos. Por ejemplo, quienes usan tarjetas de transferencias para envíos que no están registrados. Eso tergiversa la realidad. Hay una reducción del 3% y el BID lo sitúa en el 1,7 ¿No cree que en cualquier caso es demasiado para Ecuador, que tiene a este rubro como el segundo ingreso?
En el caso de Ecuador, el envío fue negativo en un 7%. Si eso continua en los próximos trimestres va a ser significativo. Un millón y medio de hogares reciben remesas en Ecuador, si un porcentaje de familias no las perciben, el impacto se hará sentir. ¿Cuál es la proyección de las remesas?
El Banco Interamericano de Desarrollo dice que el crecimiento será del 1%. Nuestros datos muestran algo diferente: el aumento será del 10%, tomando en cuenta dos últimos trimestres, pero hay que tener dos consideraciones presentes. ¿Cuáles son estas?
La crisis financiera de EE.UU. es diferente a la crisis económica de España. Aquí, todavía no está afectado al sector real de la economía. La tasa de desempleo se ha mantenido en el 5,5, aunque entre los latinos sí ha subido al 8% en los últimos dos años, dejando a unos 200 000 hispanos sin trabajo, de los cuales la mitad son mexicanos. En cambio, España sí entró en una recesión como resultado de que su principal fuente de crecimiento es la construcción, un 20% de ecuatorianos trabajaban en ese sector, mientras en EE.UU., menos del 10 % estaban enrolados en esa industria. ¿Entonces se está exagerando la crisis y, excepto en México y Ecuador?
No estoy minimizando las dimensiones de la crisis financiera, pero hay que contextualizarla, porque se ha asumido que esta es el equivalente a una crisis económica. Afortunadamente no es así, pero si hasta enero las cosas no han mejorado, vamos a entrar en una recesión y la historia será diferente. Hay que esperar unos dos meses para saber que el paquete de rescate de 700 000 millones funciona y que pasen las elecciones para saber lo que el nuevo Presidente plantea. ¿Cuáles son los condicionantes para sentir que hay una recuperación en los próximos tres meses?
Uno es la confianza en el sistema financiero, el otro es que el consumo aumente. Vienen fechas festivas como la Navidad y el nuevo año, donde se compra más; es probable que eso aumente, aunque no se sabe en qué magnitud. Por allí irá la tendencia y será una señal de que la economía recupera pero lentamente. |