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Paul Day -- Reuters
MADRID, oct 11 . - Rodolfo Jaramillo mira alrededor en su departamento de Madrid, mira el equipo de música apilado y una fotografía de periquitos en la pared, y se encoge de hombros.
Han pasado tres meses desde que pagó una hipoteca y planea retornar a Ecuador. Jaramillo, de 40 años, ha vivido en España por nueve años. En los últimos seis meses, perdió su trabajo en el sector de la construcción, su esposa está varada en Quito debido a que su pedido de visa fue rechazado y sus dos hijos, ambos ciudadanos españoles, se fueron con ella. Solo y sin trabajo en España, no ve otra opción que dejar atrás sus deudas e irse a casa. "El banco me ofreció diferentes términos de pago de la hipoteca, pero no tengo el dinero. En cuanto me deshaga de este departamento, si tengo que dejarlo o ellos se lo quedan, regreso a Ecuador", expresó el inmigrante sudamericano. Durante los mejores años de España, los bancos cortejaban enérgicamente a los inmigrantes, actualmente unos 5 millones. Pero ahora algunos como Jaramillo, están volviendo a sus hogares. Los que se quedan han limitado sus recursos al tiempo que crece la competencia por el empleo y los sueldos se reducen. Situaciones similares están emergiendo en otros lugares de Europa, mientras que la oleada inmigratoria se regresa ante una recesión potencial. Hay evidencia que muestra que algunos obreros polacos que recompusieron hogares ingleses están regresando a su tierra, y la Agencia de Frontera británica informó que menos europeos del este buscan trabajo en el segundo trimestre del año. "El año pasado, estaba trabajando en un terreno para la construcción de casas en Madrid por un salario de 1.800 euros al mes. Ya nadie construye casas y hay menos trabajo o, si lo encuentras, te pagan 1.300 o menos", señaló Franklin Vallejas, de 42 años, también nativo de Ecuador. Se prevé que la economía española entre en recesión este año y la construcción, todavía una de las mayores fuentes laborales para los inmigrantes, se estancó con la crisis del mercado hipotecario. Entre el uno y el dos por ciento ya han retornado a sus países, de acuerdo a un estudio realizado por Luis Miguel Doncel, profesor de economía de la Universidad Rey Juan Carlos. Según el Banco de España, el dinero que envían a casa los extranjeros que viven en el país ibérico cayó un 5 por ciento a 3.600 millones de euros en la primera mitad del 2008, respecto a los 3.800 millones del año anterior. Las transferencias internacionales de dinero son una de las mayores fuentes de ingreso de divisas para las naciones latinoamericanas como México y Ecuador. Para ambos, los ingresos de los ciudadanos que viven en el extranjero también cayeron en el segundo trimestre. NUEVOS MERCADOS Las moras en los préstamos entre la comunidad inmigrante en España también crecerán. De acuerdo a un estudio realizado por Javier Morillas, profesor de economía aplicada de la Universidad San Pablo-CEU de Madrid, más del 90 por ciento de las hipotecas morosas corresponden a inmigrantes. Los bancos se mostraban reacios a dar préstamos de ese tipo, pero desde que la inmigración llevó a la población a crecer a más del 10 por ciento en una década, tuvieron que ceder. Los bancos ganaron el mercado a base de agresivas campañas de marketing, abriendo sucursales especializadas en áreas con gran cantidad de extranjeros e impulsando con fiereza el lucrativo negocio de las transferencias financieras. Los más activos fueron las docenas de sociedades de ahorro que no cotizaban en bolsa o "cajas" -y no el Banco Santander o el BBVA-, que registraron grandes crecimientos en la última década al apuntar al nuevo mercado constituido por los jóvenes y los inmigrantes. Ahora, muchos de sus clientes están luchando por mantenerse a flote. Las deudas de todos los poseedores de hipotecas en España en el segundo trimestre del 2008 ascendió a 8.000 millones de euros respecto a los 2.800 millones del año pasado, con las "cajas" llevándose la mejor parte. El Banco de España, que niega rotundamente la existencia de un sector "subprime" español, afirma que la proporción de préstamos impagos de 2,14 por ciento que se calculó en julio está muy lejos del 17 por ciento que arrojaron los bancos en Estados Unidos. El desempleo afectó al 16 por ciento de los inmigrantes legales en el segundo trimestre del 2008, contra el 10,4 por ciento de la desocupación total. GARANTES DESEMPLEADOS Debido a su impaciencia por prestar dinero a los inmigrantes, los bancos permitieron que los extranjeros usaran a sus parientes como garantes, incluso a pesar de que su situación económica fuese precaria. "Los bancos ofrecían a los inmigrantes hipotecas completamente diferentes de las que ofrecían a los españoles, bajo insólitas y abusivas condiciones", afirmó el presidente de la Asociación de Usuarios de Bancos y Aseguradoras, Manuel Pardos. "Los bancos utilizaron a menudo a los miembros de las familias (de inmigrantes) como garantes y luego demandaron tasas de interés mucho más altas", añadió. Morillas coincidió con que las condiciones para los extranjeros diferían enormemente de las de los nativos, aunque aclaró que esos términos respondían a razones de necesidad más que de abuso. "A los jóvenes españoles se les pide habitualmente que usen a la casa de sus padres como garantía para un crédito hipotecario. Los préstamos para inmigrantes no fueron ofrecidos bajo el mismo criterio, y es por eso que la deuda es tan alta", explicó Morillas. Por su parte, Jaramillo dijo que no tuvo problemas para asegurarse una hipoteca conjunta con su esposa y el respaldo de tres garantes: su cuñado, quien le vendió el departamento, una tía y un amigo. Los pagos mensuales por el departamento comenzaron con una base de 900 euros por mes, algo que pareció razonable cuando el banco transfirió la escritura casi dos años antes. En ese momento Jaramillo tenía un salario de 1.900 euros al mes y su esposa, Ana María, de 39 años, otro de 800 euros en una cadena de fabricación. Casi dos años después, las cuotas mensuales de la hipoteca ascendieron a 1.300 euros. Además, Jaramillo empezó a recibir menos de 1.000 euros al mes en carácter de subsidio de desempleo, ya que perdió su trabajo luego de sufrir un accidente de tránsito que lo obligó a parar un par de semanas. Además, dos de los tres garantes del ecuatoriano también quedaron desempleados. El ex empleador de su compatriota Valleja le dio una alternativa para que enfrentara sus deudas. "Tenía tres camiones para la construcción y no podía pagar lo que debía por ellos", recordó Valleja. "Entonces, los llevó a un terreno vacío, le dio las llaves a un cuidador y le dijo que se los entregara al banco si venían a preguntar. Luego, se fue del país", concluyó. |