El ecuatoriano Paúl Fierro, junto a su familia, arribó la noche del pasado jueves a Quito, tras ser obligado a abandonar Inglaterra por parte de las autoridades migratorias de ese país.
Los problemas empezaron cuando su esposa, Ximena Espinosa, y su hijo, Cristian, fueron detenidos en Londres en las redadas que realizaba la Policía, en búsqueda de migrantes ilegales, el pasado 24 de abril, en el barrio londinense de Elephant and Castle, donde viven muchos latinoamericanos. “Siempre caen inocentes. Ximena estuvo en la “Home Office” (centro de detención de migrantes), porque no cumplíamos los siete años para acogernos a una ley y poder legalizarnos en ese país.
“Yo no quise defenderme porque tenía que traer documentos del Ecuador. Entonces decidí presentarme junto a mi esposa y decidieron regresarnos”, dijo Paúl Fierro.
El ecuatoriano aclaró que no fue deportado, pues llegó a Inglaterra con todos los papeles, sino que nunca recibió respuesta a sus pedidos de conseguir acceso al programa de legalización de profesionales.
Aseguró, además, que no recibió maltratos físicos, pero sí agresión psicológica al estar encerrado por varios días. En el aeropuerto Mariscal Sucre lo recibieron su familiares.
Paúl Fierro, oriundo de Loja, es doctor en Jurisprudencia y viajó a Londres hace seis años y medio para mejorar su nivel de vida.
Allá se dedicaba al trabajo comunitario, a la producción de radio y televisión en medios locales, que son financiados por las comunidades cristianas.
“El motivo principal de mi viaje fue el inicio de mis estudios de periodismo en el colegio Morlec College. Muchos compatriotas viajan solo a trabajar y no a prepararse académicamente”, dijo el compatriota.
Fierro cuestionó el poco apoyo recibido por la Embajada y Consulado en Londres. |