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Los puestos que ocupan los extranjeros en mayor número son los de hostelería, administración y servicios de limpieza Con tan sólo echar un vistazo en las empresas constructoras, cafeterías, centros comerciales y hasta en servicios especializados de ventas en España, será suficiente para entender que los inmigrantes forman gran parte de la masa laboral. Y es que la contratación de inmigrantes en este país de la Unión Europea aumentó un 31% en el 2007. Esta cifra se alcanzó luego que el 21% de los contratos expedidos durante el año pasado se diera a los extranjeros.
Luis Eduardo Martínez fue uno de los beneficiados. Este joven de 31 años de edad, se graduó hace cuatro años como ingeniero civil en la Universidad Central de Venezuela. Convencido de querer ejercer su profesión, decidió repartir currículos por múltiples empresas del país. El resultado siempre fue el mismo: larga espera, sin ofertas de trabajo. Es así como un día viajó a España con papeles en regla y consiguió una oportunidad como asistente de jefe de obras. “Estaba cansado de no tener trabajo en Venezuela, me vine y me ofrecieron un puesto que es inferior a mi experiencia pero lo paga no está mal. Con el tiempo legalizaré mi título universitario para encontrar un empleo como ingeniero. El mismo caso se repite con mis dos compañeros de casa. Una es una chilena que trabaja atendiendo una tienda pero es graduada en psicología y el otro es un ecuatoriano que se vino sin papeles pero desde hace un mes ya se legalizó y dejará de cargar cajas en el mercado de La Boquería”. Según un informe de la consultora oficial Randstand, América Latina sigue siendo la región de la que proceden más trabajadores extranjeros, y cuatro de cada 10 contratados provienen de América Central y de Suramérica. Ecuador es también, un año más, el país con mayor representación de inmigrantes trabajadores en España. Mientras que Venezuela ocupa el décimo quinto lugar. De África son originarios un 32,8% de inmigrantes, de los que un 23,2% son del norte del continente y el resto del África Subsahariana, lo que supone un incremento de la fuerza laboral procedente de este continente respecto a la de América Latina con relación a 2006. También aumentaron los trabajadores procedentes de Europa del Este, que llegan ya al 33% del total. Los datos de Randstad muestran también hacia qué provincias se dirigen los inmigrantes en función de su origen. Málaga acoge fundamentalmente personas de origen marroquí, un 21% del total de trabajadores extranjeros, mientras que en Lugo, la mayoría proviene de Colombia (22%) y en Valencia, los ecuatorianos son los más numerosos (22%). Madrid sigue contando con mayor número de ecuatorianos, rumanos y colombianos, mientras que Barcelona cuenta con más marroquíes (el 14% del total), ecuatorianos (13%) e italianos (7%). El mapa de distribución laboral de trabajadores extranjeros evidencia una clara concentración en las zonas tradicionalmente industriales y en las zonas turísticas de la costa. Perfil del trabajador inmigrante La media de edad de los trabajadores extranjeros es mayor que la de los españoles, con una media de entre 25 y 54 años, mientras que el grupo de edad más numeroso entre los trabajadores españoles es de 16 a 24 años. Por género, existen notables diferencias en función del país de procedencia y apenas hay mujeres trabajadoras de Asia o África, una situación opuesta a lo que sucede con los inmigrantes procedentes de América Latina, donde dos de cada tres son mujeres. “Las mujeres de América Latina cada día venimos más porque se ha creado una buena fama de que somos trabajadoras responsables, dispuestas a cumplir las asignaciones que se nos establecen. Entonces se ha hecho como una especie de cadena. Yo me vine hace siete años, y con el tiempo al saber que hay oportunidades en la fábrica donde trabajo, entonces me he traído a mis dos hermanas, una prima y una sobrina. Cada una ha hecho su porvenir aquí”. Explica Carmen Gutiérrez, obrera colombiana. ¿En qué trabajan? El mercado laboral tiene cada vez más necesidad de personal altamente calificado y más de la mitad del empleo creado en los últimos cinco años ha sido para extranjeros, según el informe. En el último año, los inmigrantes trabajaron sobre todo en puestos de producción, servicios de limpieza, administración y empleos de hostelería. La mayoría de los trabajadores inmigrantes trabajan en sectores determinados por sus condiciones laborales, en los cuales comúnmente los españoles no quieren trabajar. Suelen ser áreas de mucha precariedad, de salarios bajos y de mucha dureza: construcción, servicio doméstico, hostelería, campo, alimentación y limpieza. Un estudio hecho por el sindicato Comité Obrero (CC.OO) demuestra que la temporalidad entre trabajadores inmigrantes es del 65%. En España, existen sectores de actividad que se mantienen gracias a la presencia de los trabajadores inmigrantes. Por ejemplo, en el sector de la construcción, en la Comunidad de Madrid, más del 26% de los trabajadores son inmigrantes y en Cataluña lo son cerca del 25%.
Sin papeles no hay futuro
Cada inmigrante que logra vivir en España con sus papeles en regla conseguirá una oferta de trabajo casi inmediata. Según el Ministerio de Extranjería del gobierno español, el requisito de llegar cumpliendo las normas es la mejor llave para conseguir buenas oportunidades de mejorar la calidad de vida. Sin embargo, la posesión de papeles significa hoy por hoy la posibilidad de no ser expulsados del país, pero no garantiza a los trabajadores extranjeros la pertenencia al mercado de trabajo regular o gozar de las mismas condiciones de trabajo y el derecho al trabajo que los españoles. La actual normativa de contingentes y de permisos de trabajo, establece recortes de derechos para algunos colectivos (prestaciones por desempleo, formas precarias de contratación). Los beneficios resultan casi nulos en el caso del inmigrante esté indocumentado, incluso puede vivir relaciones de semiesclavitud y asentadas en la servidumbre, con jornadas que superan las 9 horas diarias de trabajo durante 6 o 7 días a la semana. De lejos se superan las 40 horas máximas semanales legales (37 horas semanales de media). Además de ser contratados para trabajos en los que se cobra por horas trabajadas, pero eso sí, a un precio muy inferior. Incluso las autoridades investigan redes de traficantes del trabajo, intermediarios ilegales laborales que reciben hasta 3 mil euros (más de 9 millones de bolívares) por persona y día en concepto de comisión por reclutamiento de trabajadores en las plazas de los pueblos y su traslado, redes de aviso ante las inspecciones de trabajo (en algún pueblo es el propio alcalde quien anuncia por megafonía la llegada de los inspectores de trabajo). “Todo ello se produce porque el ser humano ilegalizado es mucho más barato, no sólo porque es más rentable, sino porque está dispuesto a aceptar condiciones de trabajo inadmisibles, se deprecia el valor del trabajo, y además no genera costes tangenciales ni en educación, ni en sanidad, ni en subsidio, ni en pensiones”. Es una de las conclusiones del informe del sindicato Comisión Obrera (CC.OO).
Feminización del hecho migratorio
El estereotipo del inmigrante (hombre, joven, procedente del norte de África) ya no es adecuado a la realidad de la inmigración en España. Cada vez hay más mujeres que inmigran. En los últimos años hubo un proceso de feminización de la inmigración: en los años 90, las mujeres representaban entre 30-35% de los inmigrantes, hoy día representan cerca del 45%. En ciudades como Barcelona, el porcentaje está casi igualado. El incremento de la inmigración femenina no se limita a países latinoamericanos, sino que también ha incrementado la inmigración femenina procedente de Marruecos, en la que las mujeres representa el 40% de la inmigración marroquí. |