Gabriela Paz y Miño. Corresponsal en Madrid Johanna Delgado Sánchez no quiere volver a su casa. Con su hijo de ocho años y su niña, de seis, la ecuatoriana, de 25 años, abandonó la localidad de Rubí (a 40 minutos de Barcelona) y ahora prefiere que pocos sepan dónde se hospeda. La razón de su huida: el miedo.
El domingo 4 de mayo, Víctor Delgado, de 20 años y su cuñado Cristian López, de 27 (esposo de Johanna), protagonizaron un incidente que algunos medios retrataron como “una pelea entre ecuatorianos” .
La verdad, según Johanna, es distinta. Esta joven manabita, que trabaja en una frutería y vive desde hace siete años en España, asegura que hace 15 días hubo un primer altercado con el vecino.
Ella relató ese momento: “Fue un sábado, yo estaba escuchando música y haciendo la limpieza. Subió este hombre todo alterado y agresivo. Yo no lo había escuchado timbrar. Cuando abrí la puerta, me insultó. Me llamó inmigrante de mierda, lárgate a tu puto país si quieres oír música”, explicó.
Ella le pidió que bajara la voz porque no tenía por qué gritar. Luego de eso, ella cerró la puerta de su apartamento y creyó que ahí quedó ese incidente.
Sin embargo, el problema siguió. El domingo pasado, cuando regresaba de un locutorio cercano de hablar con su familia, Johanna vio a miembros del Samur (servicio de atención de emergencias) y a la Policía en la puerta de su casa. “Enseguida vi a mi marido bañado en sangre, en el suelo. Mis hijos no dejaban de llorar. Yo me impacté tanto que caí al piso. Cuando pregunté por mi hermano, un vecino me dijo que cayó en el cuarto de luces”.
Según Johanna, los dos ecuatorianos fueron agredidos “a traición”. Ella está segura de que tras golpearlos y patearlos, los presuntos agresores lanzaron a su hermano desde el descanso del cuarto piso hasta el patio. Víctor llegó hace un mes a España con un contrato de trabajo y tenía la intención de quedarse indefinidamente.
La joven teme que su vecino la ataque a ella o a sus pequeños. El hombre, un español que vive en el departamento junto al suyo, supuestamente agredió, con otras dos personas, a su esposo y a su hermano. Este último fue empujado por la ventana del cuarto piso del edificio a un patio interior. Desde el domingo, el joven se encuentra en la unidad de cuidados intensivos de un hospital, en estado de coma. Según Johanna, los médicos aseguran que su situación es “grave” y que podría permanecer por varios meses internado. Por eso, la joven y sus familiares en Quito realizan gestiones para conseguir una visa humanitaria para que las madres de Víctor y de Cristian, que esperan en Manabí, puedan viajar a Barcelona a estar con ellos en su comparecencia.
Freddy Arellano, cónsul ecuatoriano en esa ciudad, explicó ayer a EL COMERCIO que el Consulado presta apoyo y asesoría legal a la joven ecuatoriana. “Apenas conocimos el caso, nuestros abogados se apersonaron. Hoy (ayer), se va a presentar una acusación particular contra los presuntos agresores, que por el momento están libres”, manifestó el diplomático. Arellano aclaró que esperará a la investigación de los hechos antes de emitir una opinión.
Borja Masramón, abogado del Consulado, confirmó que la acusación sería presentada por la hermana de Víctor Delgado, con apoyo de un abogado particular, cuyos servicios fueron gestionados por la representación diplomática ecuatoriana. “Es verdad que actualmente es muy difícil que una persona vaya a la cárcel antes de un juicio en España. Esto ya lo vimos en el caso de la chica ecuatoriana agredida en el metro. En ese hecho el agresor no fue detenido, pese a haber pruebas irrefutables como una grabación en una cámara de vídeo”, explicó el jurista.
Sin embargo, agregó, de comprobarse la agresión en este nuevo caso, la pena que se les podría imponer va entre seis meses (por lesiones) hasta varios años de prisión por intento de homicidio con el agravante de racismo. El caso ahora ya está en manos de la justicia para que lo resuelva. |