ROMA (Reuters) - Los italianos se han dado cuenta tardíamente de que la campaña de Silvio Berlusconi contra inmigrantes ilegales podría privarlos de cientos de miles de extranjeros que limpian sus casas y cuidan a sus hijos y familiares mayores.
Habiendo elegido en abril al magnate de los medios conservador para un tercer mandato como primer ministro, gracias en parte a sus promesas de tomar medidas contra los inmigrantes ilegales, están ahora pidiendo que se exima a limpiadores, niñeras y cuidadores extranjeros. Sus pedidos podrían estar cayendo en oídos sordos. "ãPor qué debería una mucama tener derechos pero no un albañil?," preguntó el ministro del Interior, Roberto Maroni, arquitecto de los proyectos de ley que deben pasar por el Parlamento, y que causan preocupación en Europa acerca de que el Gobierno de derecha pueda estar fomentando el racismo. El año pasado, Italia registró un incremento récord de inmigración, según muestran nuevos datos, con 454.000 recién llegados, conformando un total de 3,5 millones de personas en un país de 58 millones. De estos, el mayor grupo fueron rumanos a quienes muchos residentes locales culpan por el crimen, especialmente al pueblo romaní. Amnistía Internacional advirtió a políticos y medios contra el "lenguaje racista" diciendo: "Italia está en riesgo de convertirse en un país peligroso, no por los romaníes y rumanos, sino por todos nosotros." Es imposible verificar la cantidad de trabajadores domésticos extranjeros porque muchos son ilegales. Pero grupos de consumidores estiman que totalizan 1,7 millones, de los cuales sólo 745.000 están registrados ante las autoridades impositivas y muchos no tienen siquiera permisos de residencia. En Roma, aproximadamente 100.000 extranjeros que cuidan a ancianos y discapacitados son ilegales, dice el ente de consumidores ADOC, que recibe llamados de familias preocupadas "que no quieren vivir fuera de la ley." Algunos viven en duras condiciones, forzados a dormir en la cocina y a estar disponibles 24 horas al día, por entre 600 y 800 euros al mes. La mayoría son mujeres de países como Perú, Ecuador, Filipinas y Rumania, algunas de las cuales dicen que temen por su futuro bajo un Gobierno que incluye a la Liga del Norte, que se opone a la inmigración y cuyo segundo en el mando es Maroni. "Leo los diarios, veo televisión, así que veo lo que quieren hacer y por supuesto estoy asustada acerca de qué me pasará a mí y mi familia," dijo una mujer filipina de 27 años que trabaja como mucama y niñera en Milán, por ahora ilegalmente. (Reporte adicional de Marie-Louise Gumuchian y Massimiliano Di Giorgio, editado en español por Gabriela Donoso) |