CIUDAD DEL VATICANO - El consejo para las migraciones del Vaticano urgió el viernes a establecer soluciones que permitan la reunificación familiar de inmigrantes indocumentados, más allá de su situación legal. "Puesto que esas personas son un recurso para las sociedades donde trabajan, pese a su situación jurídica, es justo buscar una solución para su problema de separación temporal o prolongada de la familia", subrayó el Consejo.
El documento agrega que el impulso a la reunificación de las familias en los países receptores es un camino, pero advierte que las naciones están limitando cada vez más este proceso provocando que esa separación tenga "consecuencias a largo plazo". "No podemos dejar de insistir en que los inmigrantes son personas que tienen una dignidad humana, sea cual fuere su nacionalidad, cultura o situación jurídica. Sus derechos humanos han de ser protegidos", estableció. La semana pasada la Santa Sede había adelantado que inmigrantes, por motivos económicos o por cualquier otro motivo que los fuerce a emigrar, tienen derechos que deben ser protegidos y defendidos. Durante una prédica, el Papa Benedicto XVI recordó su reciente visita a Estados Unidos donde, dijo, "animé a este gran país a proseguir en su compromiso de acogida de los hermanos y hermanas que llegan allí procedentes, en general, de países pobres" El Pontífice agregó que "en particular, señalé el grave problema de la reunificación familiar, tema que ya había afrontado en el Mensaje para la 93ª Jornada mundial del emigrante y el refugiado, dedicado precisamente al tema de la familia emigrante". "No hay que olvidar que la familia, incluida la inmigrante y la itinerante, constituye la célula originaria de la sociedad, y no sólo no se la debe destruir, sino que se la debe defender con valentía y paciencia", dijo el Papa. Y agregó: "La familia representa a la comunidad en la que desde la infancia nos enseñan a adorar y amar a Dios, asimilando la gramática de los valores humanos y morales, y aprendiendo a hacer buen uso de la libertad en la verdad". Indicó también la necesidad de que los inmigrantes católicos puedan celebrar misa en sus nuevos países de residencia. "Quien va a Misa halla en la Eucaristía un fuerte vínculo con la propia familia, con el propio matrimonio, y se siente animado a vivir su situación en perspectiva de fe, buscando en la gracia divina la fuerza necesaria para lograrlo", dijo. |