David Fernández
Desde que ganara las elecciones presidenciales italianas, el pasado mes de marzo, con el apoyo del partido ultraderechista y xenófobo Liga Norte, Silvio Berlusconi ha hecho de la lucha “contra la inmigración ilegal y las minorías indeseables” uno de sus principales argumentos políticos.
Así pues, su Gobierno ha anunciado una serie de medidas contra los inmigrantes –como la ampliación de los plazos de detención de dos a seis meses- que han causado estupor fuera y dentro del país. Mientras, las manifestaciones xenófobas y los ataques contra los gitanos rumanos se han multiplicado.
“La reciente decisión del Gobierno italiano de criminalizar la inmigración ilegal y los ataques contra campamentos gitanos en Nápoles y Milán» son un ejemplo de cómo la xenofobia avanza en Europa, señaló este lunes la alta comisario para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Louise Harbour.
En el mismo sentido, el Vaticano -toda una institución moral en un país tan religioso como es Italia- condena las políticas del nuevo Ejecutivo. “Los extranjeros, como los ciudadanos de los países de la Unión Europea, no deben ser arrestados por haber violado una ley administrativa", señaló Monseñor Agostino Marchetto, secretario del Pontificio Consejo para los Migrantes.
Hasta el Gobierno español se ha visto obligado a condenar las políticas de sus colegas italianos. La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega dijo el pasado 16 de mayo que el Gobierno de Berlusconi, "no respeta la ley ni los derechos de los inmigrantes".
Este mismo martes, el presidente Zapatero mantendrá una reunión con Berlusconi en Roma, dentro de la cumbre la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Según fuentes del Ejecutivo español, Zapatero trasladará al presidente italiano su desacuerdo en materia de inmigración
Protesta en Madrid
Como forma de “repulsa y condena por los sucesos racistas y discriminatorios ocurridos con la población gitana” en Italia, varias organizaciones gitanas de España se han concentrado a las 12.00 horas de este martes ante la Embajada italiana en Madrid.
“¿Qué criminalidad supone no disfrutar de un permiso para trabajar en otro país?”, se preguntan en un manifiesto redactado para la ocasión. “Más allá de la cultura que nos une, de la etnia a la que pertenecemos, y de las raíces de las que brotamos, estamos hablando de personas”, prosigue el escrito.
Y concluyen: “Los gitanos ya hemos perdido muchas veces en este brutal y desolador juego de la discriminación y la desigualdad. Es hora de que la Política Europea a favor de la Comunidad Gitana sea ya una realidad y sea asumida por todos los estados miembros de la Unión Europea y del Consejo de Europa”.