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Agencia Reforma Rechaza el gobernador de Nuevo México el muro que su país construye en la frontera con México
MADRID, España — El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, opinó ayer que un triunfo del candidato demócrata Barak Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos podría favorecer por primera vez una ley migratoria más justa, que contemple la legalización de millones de trabajadores hispanos indocumentados. "El año próximo habrá una buena oportunidad para que se apruebe en Estados Unidos una nueva ley de migración, primero porque Obama puede unir a republicanos y demócratas para aprobar un plan de dos aspectos. Más seguridad en las fronteras, más seguridad tecnológica, más personal, pero también un plan de legalización para los 12 millones de indocumentados que hay en el país", dijo el también ex aspirante presidencial. "El senador (John) McCain ha tenido el plan para legalizar a los migrantes. Por eso creo que el liderazgo presidencial es crucial, por primera vez veo que el año próximo después de nombrar al nuevo presidente, se puede robar un tiempo de luna de miel para aprobar una ley migratoria. Esto es muy necesario ya que el país está muy dividido por la falta de ésta", agregó en un coloquio en la Casa de América de Madrid. Richardson se declaró a favor de castigar a los patrones que emplean a indocumentados, pero aseguró que Estados Unidos tiene que reconocer que resultaría imposible deportar a 12 millones de inmigrantes, por lo que se debe diseñar "un proceso justo y a la vez firme para lograr su legalización". Al hablar de las posibilidades que tiene el senador afroamericano de llegar a la Casa Blanca, Richardson estimó que Obama puede conquistar hasta 70 por ciento del voto hispano en los comicios de noviembre próximo. Pese a que la comunidad latina residente en Estados Unidos apoyó mayoritariamente las aspiraciones presidenciales de la ex primera dama Hillary Clinton durante las primarias, el gobernador estadounidense apuntó que Obama tiene potencial como candidato para lograr más apoyo. Unos 46 millones de latinoamericanos residen en Estados Unidos, es decir, 15 por ciento de la población total del país. En las elecciones de 2004, casi ocho millones votaron, con lo que Obama, según Richardson, conseguiría un respaldo muy significativo de esta emergente comunidad en su carrera hacia la Casa Blanca. El gobernador, de origen hispano, también se declaró en desacuerdo con la construcción del muro fronterizo entre México y Estados Unidos. "Una y otra vez en la historia se ha comprobado que los muros están destinados a los escombros", advirtió. Apoya la Iniciativa Mérida El político demócrata, que abandonó sus aspiraciones presidenciales en enero pasado tras captar sólo cinco por ciento de los votos en las primarias de New Hampshire y dos por ciento en las de Iowa, expresó además su respaldo a la Iniciativa Mérida, luego de ensalzar la labor del Presidente Felipe Calderón en la lucha contra el narcotráfico. "Yo apoyo el Plan Mérida. El presidente Calderón merece mucho apoyo y las gracias por combatir fuertemente el narco en el país. Ha exhibido muchísima valentía, desgraciadamente muchos elementos de los cuerpos policiacos han sido asesinados", indicó. "Debemos apoyar al presidente de México con el Plan Mérida, espero que el Congreso y la Cámara de Estados Unidos resuelvan sus diferencias para que se apruebe este mismo año", la propuesta agregó. El gobernador consideró además que el próximo Presidente de Estados Unidos debe ejercer una política exterior basada en el diálogo y la cooperación internacional, por lo que propuso entablar conversaciones con países adversarios como Cuba, Venezuela, Irán y Corea del Norte. "Una diplomacia sin poder es débil y un poder sin diplomacia es ciego. Necesitamos una diplomacia firme y disciplinada, con un Presidente que contacte con el resto del mundo", señaló el gobernador luego de señalar que la política de Estados Unidos hacia Cuba debe ser más realista y sensible. En cuanto a Venezuela, el gobernador se mostró partidario de establecer un diálogo directo con su presidente Hugo Chávez. "Tenemos desacuerdos con Chávez, pero estoy a favor de un diálogo directo para defender nuestras diferencias", concluyó Richardson. |