RUMIÑAHUI
Inicio
Datos Generales
Misión
Valores
Trayectoria
Comisión Técnica
Documentos
Delegaciones
Correo
Enlaces
Notas de prensa
Rumiñahui en los medios
Boletín virtual

ECUADOR
Símbolos Patrios
Paisajes
Música Nacional
Campeonato de fútbol
Comida Criolla
enlaces
Entidades
Embajadas Ecuatorianas
Embajadas Amigas
Municipios del Ecuador
Provincias del Ecuador
Vuelos a Ecuador
Noticias
Diario El Comercio
Diario Hoy
Diario El Universo
Diario El telegrafo
Seguimiento TV
5campamento4.jpg
ESPAÑA
HIJOS DE BABEL
Oficinas Extranjería
AVISOS
Ofertas de trabajo
Ofertas inmobiliarias
Jurídico
Visas y Visados
Visa de Estudiante
Homologación
Trabajar en España
Nacionalidad Española
Reagrupación Familiar
Asesoría en línea
Regularización
Arraigo
Matrimonios
Contingente
Carta de Invitación
Renovación
RSS Migrantes

Estados Unidos: 'El político sin propuesta es quien se opone al migrante' Imprimir E-Mail

elcomercio.com

Para Michele Wucker, especialista en migraciones, el futuro de la inmigración en Estados Unidos depende de quién sea elegido Presidente.

¿Desde cuándo los inmigrantes son los nuevos enemigos del siglo XXI?

Desde siempre. Cuando hay crisis económica e inseguridad política hay que echarle la culpa a alguien y, por lo general, los inmigrantes son las cabezas de turco. Lo de hoy es muy parecido al durante y después de la Primera Guerra Mundial o a principios de la Guerra Fría, con la paranoia sobre los comunistas.

¿Qué es lo nuevo ahora?

Nada. A principios de los noventa, con la llegada de nuevas olas inmigratorias, los problemas políticos se agudizaron. En 1994 nació la propuesta 187 para negar servicios sociales a los indocumentados. En 1996, el entonces presidente de EE.UU. Bill Clinton firmó un paquete de leyes orientado a reducir la inmigración. A partir del 11 de septiembre del 2001, el temor a los inmigrantes se convirtió en paranoia. Se ligó a la inmigración con la seguridad nacional y a los inmigrantes se los empezó a ver como potenciales terroristas.

EE.UU. construye muros y aplica nuevas leyes contra inmigrantes. ¿Cuando usted observa eso qué es lo primero que se le cruza en la cabeza?

Lo más noticioso es que hay estados y condados que aplican leyes en contra de los inmigrantes, pero no se habla de los muchos condados que tienen leyes a favor. En los condados que aplican medidas punitivas, los ciudadanos están sufriendo porque se cierran los negocios y no hay quién trabaje ni quién compre.

La Unión Europea también está viviendo una crisis de nervios frente a los inmigrantes. ¿Por qué al mundo rico globalizado le asusta la globalización migratoria?

Está asustado frente a los inmigrantes porque igual está asustado por la globalización y la desigualdad en el  interior de sus países. Temen no educar bien a sus hijos o no tener servicios de salud porque el Estado no está dando lo suficiente. Eso nada tiene que ver con los inmigrantes, pero ellos creen que los recién llegados son los responsables.

¿Quién les hace creer eso?

Los políticos que no tienen propuestas de políticas sanas y medidas para beneficiar a las sociedades. Ellos se aprovechan del temor. Eso es detestable.

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, quiere que la inmigración sea considerada un crimen. ¿Cabe en la moral humana el declarar a los ‘sin papeles’ criminales?

Eso no tiene fundamento moral y tampoco cabe dentro del esquema del éxito político. Conozco la experiencia de un ex político de California, cuando empezó su campaña a escala local. Me contaron  que sus asesores le pidieron hablar en contra de los inmigrantes, hizo lo que le dijeron, pero no le gustaba lo que salía de su boca y abandonó la campaña. Hay muchos políticos que corren sobre la plataforma antiinmigrante y reciben atención en los medios, pero son muy pocos y no llegan  lejos.

¿Hay alguna posibilidad concreta para enfrentar, a partir del 2009, el asunto migratorio en el mundo?

Eso depende si el partido que llega a la Casa Blanca quiere políticas basadas en la  esperanza y no en el temor.  Los candidatos de ambos partidos  tienen plataformas a favor de una reforma más sana, eso es importante. Las encuestas muestran que la población está a favor de un cambio hacia un sistema más racional. La gran cuestión es que si el que llegue a la Casa Blanca rechazará esa ‘sabiduría convencional’.

Desde el lado de los inmigrantes no se visualiza una salida humanitaria ni en EE.UU. ni en Europa. ¿Cómo ve en el futuro una sociedad globalizada sin el derecho a la libre circulación de las personas por los países?

Lo importante es que eso no está pasando en todo el mundo. En España y en  Grecia, en años recientes, se han aplicado formas de amnistía. Alemania cambió sus leyes sobre ciudadanía para dar más acceso, este plan no ha sido tan exitoso, pero la idea está allí. Vamos a ver más tensiones, más deportaciones y esfuerzos para cerrar las puertas, pero también más rechazo a este tipo de políticas.

¿Cuál es su opinión cuando ve que EE.UU. no protege los derechos humanos, al separar a los padres de los hijos?

Es una vergüenza y es preocupante porque la historia demuestra que  cuando el Gobierno quiere imponer restricciones a la población nativa, lamentablemente, empieza por los extranjeros.

¿Por qué EE.UU. cree que la inmigración es un error cuando la prosperidad y el crecimiento del país depende de hacerlo bien?

Cuando hablamos de los inmigrantes decimos: ellos son esto o lo otro y no se piensa en los efectos que causan las políticas que impone este país sobre la vida de ellos. Siempre echamos la culpa al otro, sin pensar en el papel nuestro.

¿Qué hacer para que el color de la piel, el inglés mal hablado y el origen  del individuo no sean factores de rechazo sino de enriquecimiento de esta sociedad?

Darle tiempo al tiempo. Cuando los inmigrantes llegan no tienen conocimiento del idioma ni saben de las costumbres de la nueva cultura, pero cada año progresan. Hace 100 años decían que esos inmigrantes nunca serán parte de la sociedad y se equivocaron.

Entrevistó: Olga Imbaquingo, corresponsal en Nueva York.

 

 
< Anterior   Siguiente >

OPCIONES





Otras noticias