ABN 12/06/2008 Caracas, 12 Jun. ABN.- El gobierno de los Estados Unidos de Norteamerica ha venido implementando, progresivamente, distintas medidas para detener el flujo de indocumentados en su territorio, acción que le ha permitido ganarse el repudio de las masas populares de la región ya que ha utilizado métodos “poco humanos” , pero que sin embargo no ha tenido el resultado esperado por la administración del próximamente saliente presidente, George W. Bush.
Día tras día los grandes consorcios de la comunicación le dan grandes espacios en sus respectivos medios a los esfuerzos que hace la primera potencia del mundo por “depurar su sociedad”. Para la administración Bush es imperdonable que indocumentados desplacen a “legales” en los puestos de trabajo. Sin embargo, esos latinos “legales” en Estados Unidos, tampoco cuentan con una condición de bienestar medianamente aceptable, ya que para nadie es secreto que son los ejecutores en muchos casos de los trabajos (aunque honrados) más precarios dentro de la sociedad. Para 2008 el numero de votantes latinos en EEUU es de 9.3 millones, según cifras de la Comisión de Población, Fronteras y Asuntos Migratorios de la Cámara de Diputados en México. La información estadística oficial, el Gobierno estadounidense indica que hay entre 11.5 y 12 millones de indocumentados en el país, de los cuales el 75% son latinos. Según un reportaje de la BBC, se calcula que los indocumentados representan casi 5% de la fuerza laboral en Estados Unidos, es decir, unos 7,2 millones del total de 148 millones de trabajadores, estas no son cifras frágiles, el 5% de los trabajadores de un país tan poblado como lo es EEUU representan una considerable fuerza laboral. El Pew Hispanic Center indica que 24% de los trabajadores en el sector de agricultura son indocumentados; así como 17% de los que trabajan en actividades de limpieza; 14% en construcción y 12% en la industria de los alimentos. También se estima que uno de cada cinco trabajadores en labores de construcción no tiene un estatus legal, mientras que uno de cada 6 empleados en la industria del turismo se encuentra en las mismas circunstancias. Todo apunta a concluir en que la masa trabajadora indocumentada en Estados Unidos tiene cierto alcance, cierto poder. En el sector de la construcción, 20% de los trabajadores son ilegales según esas cifras. Esa, más allá de cualquier consideración es una cifra de peso y que puede tener una influencia considerable, más aún en un país empeñado en “no parar de crecer” en ningún sentido de la frase. Este grueso numero de la masa laboral de EEUU mantienen una buena parte de la economía de ese país y aunque inexplicablemente los gobernantes quieran “salir de ellos” eso ha resultado una tarea bastante difícil. La construcción de muros, multiplicar las fuerzas de la Patrulla Fronteriza, desplegar la Guardia Nacional para fortalecer la frontera con México como estrategia para disminuir y controlar el flujo de indocumentados ha tenido resultado nulo, así lo han afirmado diversos expertos en la materia. En el mes de junio de 2008, el Secretario de Seguridad Interna, Michael Chertoff, repitió con triunfalismo los avances en implementar la estrategia fronteriza y sus grandes resultados. “Creo que hemos avanzado dramáticamente”, dijo, y pronosticó una “frontera asegurada” para 2011, sino es que antes. Han construido casi 330 millas del muro de 670 millas que esperan acabar a fines de este año, así mismo han incrementado el número de agentes de la Patrulla Fronteriza en más de 5 mil desde 2002 para llegar a un total de 16 mil 471. Chertoff opina al respecto de estas medidas que ““hemos visto reducciones significativas” en el flujo y en operaciones de transporte ilícito de migrantes. Sin embargo, estas distintas estrategias de Bush han fracasado según las conclusiones de una amplia investigación basada en estudios de campo, entrevistas directas con los inmigrantes mexicanos y los análisis de los datos oficiales realizada por el Centro para Estudios Comparativos de Migración de la Universidad de California, en San Diego, bajo la dirección de Wayne Cornelius, uno de los expertos más destacados de la migración y la relación bilateral, que sacó a la luz publica el rotativo mexicano La Jornada. Desde 2006, el gobierno ha informado que se desplomó el número de detenciones en las zonas fronterizas. Cornelius señaló que a Bush “le gustaría que creamos que es resultado de sus políticas”, pero explicó que la evidencia señala que son otras las razones de este cambio en el número de detenciones, que tiene que ver con cambios en las formas de migración y las condiciones económicas. Cornelius y su equipo descubrieron que aunque nueve de cada 10 migrantes consideran que es “muy peligroso” cruzar la frontera sin documentos, y un cuarto de ellos conocen a alguien que ha muerto en el intento, esto no resulta en la decisión de no migrar de manera clandestina. Aun más: aunque podrían haberse incrementado las detenciones de inmigrantes al cruzar, finalmente entre 92 y 98 por ciento de éstos, inicialmente detenidos, logran ingresar exitosamente en el mismo viaje. Cornelius y su equipo dicen que el principal factor para elevar o reducir los flujos migratorios no tiene nada que ver con muros y la migra (policía migratoria), sino con las condiciones del mercado laboral estadounidense. “Estos flujos responden a los cambios en las condiciones económicas en Estados Unidos y no a las decisiones políticas de este país”, subrayó el experto. Las investigaciones del centro fueron realizadas con miles de entrevistas a migrantes en cuatro estados entre 2005 y 2008. A la vez, se analizaron datos demográficos y estadísticas oficiales sobre el flujo para elaborar conclusiones. Estas investigaciones fueron presentadas esta semana a legisladores federales y a los medios de comunicación en una teleconferencia presentada por el Immigration Policy Center en Washington. (El resumen del informe está en www.immigrationpolicy.org/ bajo Border Challenges; para visitar el centro: www.ccis-ucsd.org/). Todo esto, dice Cornelius, lleva a la conclusión que “sólo una reforma migratoria integral” que incluya componentes de una eficaz aplicación de las leyes migratorias en sitios de trabajo, mayores oportunidades de ingreso legal como programas de trabajadores huésped, legalización de la población indocumentada y mayor apoyo a México para desarrollar sus zonas expulsoras de migrantes podría lograr una reducción y un control real de la migración clandestina. |